Donde esta mi mente, El placer de los detalles y Una noche de Luna Llena

 

Realmente no tengo mucho que decir, dejare un par de pensamientos que eh tenido ultimamente y regresare al avismo que es mi conciencia.


¿Dónde está mi mente?

Yo creo que todos hemos escuchado esa canción de los pixies, por mi parte siempre eh pensando que es una canción romántica, el amar tanto a alguien que simplemente pierdes la cabeza, y terminas preguntándote donde esta y en que momento paso todo. Básicamente es la idea del amor que tenía Platón para luego ser extendida en parte por Nietzsche, el amor que nos vuelve loco, el amor que nos saca de nuestro confort y cambia completamente la percepción que tenemos de felicidad haciéndonos infelices si no estamos con aquella persona, el tener un cambio tan grande que la única manera de explicarlo es "me volví loco", el perder la mente. La otra vez por azares del destino estaba escuchando esa canción en el trabajo, sin audífonos porque no me pagan lo suficiente como comprar unos audífonos eficientes que sean inalámbricos y pequeños para que los clientes piensen que les estoy prestando atención cuando lo que en realidad estoy haciendo es escuchar música, y no soy tan descarado como para llevarme mis audífonos de casco así que le pido disculpas al lector por si encuentra mi conducta de escuchar música sin audífonos un poco deplorable, al fin y al cabo yo comparto ese sentimiento. Por otro lado, solo son por 2 horas las cuales estamos cerrados, haciendo inventario y organizando lo que haremos ese día, aparte a los otros 3 gatos que estamos ahí a esa hora no les molesta mi peculiar música así que no es un problema tan grande como podría ser en otros contextos. El caso es que justo estaba escuchando la canción de los pixies llamada where is my mind?, cuando jefa escucho la parte de que le da el nombre a la canción y a esta entrada de blog, cuando me dijo "que horrible suena es eso, el perder la mente" lo cual nunca había pensado de esa forma, el verlo como algo horrible en lugar como algo romántico. Lo cual me llevo a pensar que así es como se percibe el amor. En este ejemplo supondré que se lleva una relación "sana", salidas constantes, cómodos con el silencio, sabiendo cosas del otro, pero aun así aprendiendo cosas nuevas y un par de peleas de vez en cuando. Lo que más o menos todos podemos decir que es algo sano. Y sin embargo, a pesar de esto, visto desde el ojo exterior algo tan hermoso como el amor se puede ver como algo horrible de lo que uno se tiene que avergonzar y sentir asqueado.

Pero, sin embargo que miserable seria uno sin experimentar lo que es el amor, lo que es fundirse con una persona en un beso el cual transcenderá el tiempo y el espacio haciéndolos inexistentes. O del cambio que hay de un deseo sexual a simplemente un amor platónico, un amor en el cual la intimidad es lo de menos, que el silencio pasa de ser incómodo a simplemente un paso más de la conversación. Que triste sería nunca perder la cabeza.


El placer de los detalles La idea de amar a alguien y salir de lo ordinario para darle un detalle a una persona que uno ama es algo bastante especial. El comprar flores un día cualquiera, el preparar algo de comer para una ocasión especial, el algo tan sencillo como recoger una fruta, quitarle la cáscara y entregarle el fruto a ese ser amado el cual nos hace salir de lo ordinario de la vida. Luego está el sub texto, el “soy tan bueno en esto que lo he preparado para ti” o el “creo que esto es lo suficientemente bueno para ti” o incluso el hecho de “no tengo ni idea de como explicar con palabras lo que siento por ti, así que solo me queda esperar que esto pueda hacer lo que mis palabras no pueden”. Inclusive podemos ir más profundo el no saber que hacer, el no tener ni idea de como se hace esto que usted tanto le gusta y tanto desea, así que he decidido aprenderlo para usted, para poder entregarle un deseo que espero que la acompañe por el resto de nuestro tiempo juntos. Que me regresa al primer punto, el salir de lo ordinario gracias a otra persona.


Luna llena Nada como una noche en el parque con una luna llena. El ruido de los niños al jugar, un grupo de señores jugando futbol a lo mejor de sus capacidades, tomándose el tiempo de parar entre jugada y jugada, un gato intentando cazar insectos en la oscuridad de la noche y sin embargo lo más ruidoso fue mi corazón rompiéndose en silencio, mientras te tenía en mis brazos, mientras tus dulces y tiernas palabras me decían que no me amaban, que nunca lo ibas a hacer y que nunca llegaremos a nada más, que esto no pasara de un simple deseo y ya esta. Mientras que tus ojos y labios eran testigos eh intentaban cambiar el veredicto del juicio que dictaban tus palabras sobre mí, golpeado y rompiendo mi corazón cada vez más con su martillo. Intentando reunir los pedazos y entregártelos una vez más, solo para observar como los tirabas y lo volvías a romper una y otra vez, haciendo que mis cortes se hicieran más profundos con cada intento hasta que las heridas eran tan profundas que de mí fluyo un río el cual se llevó los pedazos por el alcantarillado, haciendo que la entrega de lo que alguna vez fue mi corazón, pasara a ser algo grotesco y vulgar, una entrega de mis viseras sin ningún decoro. ¿Pero, donde estaba mi mente en todo esto? ¿No se supone que debería de haber reaccionado y tomado el control de la situación? ¿No debía de decir “ella ha tomado su decisión desde antes que se le presentara una decisión” y hacer que en ese momento me levantara y corriera hacia un futuro incierto? Pero no fue así, mi mente estaba ocupada, pensando en lo que era, en lo que mi futuro seria, y en la persona que había sido hasta ese momento, como cada decisión, consiente o inconsciente me había llevado a ese momento, a ese cálido abrazo que intentaba condenarme con sus frías palabras mientras añoraba el calor de mi ser. Sin darme cuenta mi cerebro estuvo vagando los confines de mi mente durante toda una eternidad en ese momento, me vi junto a ella y al mismo tiempo sin ella, añorando al ser que fue terminado antes de haber tenido la oportunidad de existir, dos seres completamente diferentes, unidos por la misma conciencia y el deseo de amarla. ¿Así que ya exploramos dos de los tres factores que crean al ser, el corazón el cual se rompía con cada palabra que intercambiábamos, la mente que buscaba alguna escapatoria mientras deseaba ser destruida en ese momento, pero que hay del cuerpo? ¿Qué hacía mi estado físico en ese momento? Si el cerebro no había dado la orden de huir sin duda mi cuerpo entraría en un motín y tomaría el control de la situación, huyendo a la oscuridad de la noche, deseando que acabe en un lugar mejor que donde se encontraba en ese amargo momento. Pero mi cuerpo ya estaba donde quería estar, a tu lado, contigo entre sus brazos, intercambiando calor por lo que parecería ser la última vez. Mi momento de lucidez fue cuando empezamos a regresar a tu casa. Para ese momento mi mente ya había hecho las pases y ya había aceptado su partida. Mi cuerpo y deseo la añoraban a pesar de estar a su lado, haciendo así que empezara una guerra dentro de mí, donde cada victoria para mi concia se veía reflejada en una negación a un beso o a un abrazo, solo para que mi mente perdiera contra mi cuerpo y espíritu cuando me preguntabas que si estaba seguro de que no quería, haciendo así que volviera a empezar la batalla de tomar mi distancia o aprovechar el poco tiempo que me quedaba a su lado. La caminata del parque de enfrente de su casa fue al mismo tiempo la caminata más larga y más corta que he tenido la desgracia de vivir, solo para darme cuenta de que ya habíamos llegado a nuestro destino, que todo había acabado y que todo se sentía como un mal sueño y que todo había terminado como había empezado hace unos ayeres, con una puerta cerrándose.

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